Mi crítica de MOSCÚ (3.442 KM), en Nave 73

Moscú1Salimos de la Nave 73 con una pregunta en el aire, como la Pantoja. ¿Cuál es mi Moscú? Pues bien: hay tantos Moscús, o Moscúes, como personas en el mundo. Tu Moscú puede ser que te suban el sueldo, irte a vivir a Benidorm, tener hijos, dejar de tener miedo… En mi caso yo ya vivo en Moscú, estaba dentro de mí, pero también es cierto que mucha gente lo sigue buscando y deseando, y que yo tardé muchos años en encontrarlo.

Nos enmarañamos en la idea de ser felices, pero no vemos el momento de ponernos a trabajar por conseguirlo. Nos excusamos en la falta de tiempo, pero llenamos ese tiempo con trabajos que no nos gustan o con actividades extraescolares cuando ya no vamos a la escuela. Y todo porque nos da miedo sentarnos a reflexionar y preferimos pasar lo más desapercibidos posible por la vida, antes de ponernos a vivir de verdad. Antes de encontrar nuestro Moscú.

Porque Moscú no es solo una ciudad rusa. Moscú es el concepto de lo que buscamos, deseamos y esperamos. De todo eso que queremos y que no nos atrevemos a hacer, todo lo que nos hace felices o creemos que nos hará. También es ese futuro que a todos nos gustaría tener.

Eso es Moscú en Moscú, 3.442 kilómetros

La obra que se representa en la Nave 73 de Madrid está inspirada en la pieza Las tres hermanas, de Antón Chéjov. Patricia Benedicto dirige y desarrolla en 80 minutos, tantos temas sobre el escenario que es seguro que con alguno te vas a sentir identificado. En realidad la obra solo se parece a la de Chéjov en que son cuatro actos y tres personajes, y en la metáfora moscovita. Lo demás es todo un experimento teatral muy interesante que llevan a cabo Elena Corral, Laura Lorenzo y Antonio Lafuente, a las órdenes de Benedito. Todos ellos conforman la compañía La Trapecista Autómata.

Las tres hermanas rusas, Irina, Masha y Olga, se convierten aquí en los propios actores hablando de si mismos, de sus Moscúes, y también hablan de política, de la crisis, y de como esta crisis nos paraliza como les paralizaba a las hermanas de Chéjov.

moscú2La escenografía está muy bien resuelta con una mesa, unas sillas y un montón de maletas que son la metáfora de ese viaje nunca emprendido al Moscú particular de cada cual. Es interesante ver por parte de los actores esa exploración constante entre la esperanza y la desolación, con sus propias experiencias sobre la desesperación ante el presente y la esperanza de un futuro mejor.

LO MEJOR: Muy buena adaptación de una obra que se escribió hace más de 100 años. A Javier Marías le encantaría, en el caso de que Javier Marías fuera al teatro de vez en cuando.

LO PEOR: Nada que decir del montaje teatral, que me ha encantado. Una recomendación a Nave 73: las butacas son muy inestables y uno pierde atención en lo que está viendo ante la preocupación de caerse de la silla.

Moscú, 3.442 kilómetros se representa todos los viernes de febrero y marzo de 2017 a las 20.15 horas en la Nave 73 de Madrid. 

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

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