La maldición del Rock: El Club de los 27

Los objetos encontrados en el lugar
donde se suicidó Kurt Cobain.
Cuando casi se cumplen 20 años
(cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer) de la muerte de Kurt Cobain, se
publican unas fotos inéditas del lugar donde el cantante de Nirvana se quitó la
vida. Se fue con 27 años y nos queda el acorde de su guitarra eterna, su imagen
grunge y sus excentricidades (también nos queda su mujer, Courtney Love, qué mola un montón). Kurt, al igual que otras muchas estrellas, en su
mayoría de rock, se reúnen en una selecta sociedad: el de las leyendas del Club de los 27. Puede que no haya un club más famoso y, a la vez, más macabro en la
historia de los grandes mitos: el de aquellos jóvenes cuyo talento musical sólo
era comparable al de su desafío a la muerte, un reto del que todos ellos
salieron perdiendo con tan sólo 27 años.
Nicole Bogner, ex vocalista de Visions
of Atlantis, cantante mezzosoprano de metal sinfónico y power metal, ha sido la
última en traspasar las puertas de este famoso club antes de cumplir los 30, en
este caso debido a una enfermedad severa (según su familia, suponemos que para
no nombrar al temido cáncer, de esto hablamos en un post anterior). Otra de las
que se apuntó al club últimamente fue Amy Winehouse, gracias a una vida marcada
por el soul y numerosos gin tonics. Su fracaso contra la adicción al alcohol
era un relevo más del de los grandes vips de este club: aquellos incapaces de
despegarse de su fama por unas horas sin la ayuda de somníferos (Jimi Hendrix),
los que tenían en la heroína una compañera más en su  vida hippie e intelectual (Janis Joplin) o
los que no se privaban de nada y combinaban varias sustancias prohibidas y
alcohol, siendo este el empujón definitivo para escapar de los estragos de una
fama repentina que les superaba (Brian Jones, ex de los Rolling Stones, con una
muerte todavía confusa, o el ya mencionado Kurt Cobain, que puso fin a sus adicciones,
depresiones y obsesiones a través de una bala).
El Club de los 27 cuenta
actualmente con más de 35 músicos famosos repartidos por todos los rincones del
planeta. La casualidad de su edad no ha pasado inadvertida para los aficionados
a las teorías conspiratorias, que llevan muchos preguntándose si los 27 están
malditos para los músicos rebeldes. Hasta se publicó un estudio en ‘British
Medical Journal’ que cuenta que,  aunque
se triplica el riesgo en los cantantes de morir prematuramente entre los 20 a
los 30 años, los 27 no representan una edad especial y sus muertes se deben más
a los malos hábitos que a los años.
Para llegar a esta conclusión,
varios estadistas de diferentes países han comparado la mortalidad de los
solistas y las bandas que consiguieron alcanzar el número uno en Reino Unido
entre 1956 y 2007, con la población general de este país.
“Las conclusiones son
claras: durante todo este tiempo murieron un total de 71 artistas por diferentes
motivos y a diferentes edades”
, explica Adrian G. Barnett, estadista del
Instituto de Salud e Innovación Biomédica de la Escuela Pública de Salud de
Brisbane (Australia). Y para alivio de todos aquellos músicos cercanos a la
fatídica edad de los 27, se llegó a la siguiente conclusión: De la población
estudiada, solo murieron tres cantantes a esta edad de los 522 músicos que
estaban en riesgo gracias a su forma de vida lo que, según Barnett, “no
representa ningún pico creciente”
. Es más, la estadística confirma que los
datos de mortalidad a los 27 años (0,57% respecto a la población en riesgo) son
similares a los fallecidos con 25 (0,56%) o con 32 años (0,54%).
“Mientras hemos comprobado
que lo del Club de los 27 es un mito, lo que sí hemos visto con preocupación es
que un músico entre los 20 a 30 años tiene tres veces más probabilidades de
morir prematuramente que la población general británica”
, comenta Barnett.
O sea, que lo de fichar por el
club de los 27 viene dado básicamente por la mala vida. “Sí, deseo ser
famoso, pero no, no quiero llegar a los 30”
, repetía en más de una ocasión
Brian Jones. Cumplida su afirmación, los autores del estudio han comprobado que
muchos cantantes también cuentan con una línea de la vida bastante corta.
“Ser un músico aclamado, famoso, con tiempo y dinero está relacionado con
comportamientos peligrosos”
, explica Barnett. “A ellos se les acerca
la gente oportuna y cuentan con el dinero suficiente para participar en una
serie de actividades con más riesgo de lo que puede hacerlo la población
normal”.
Entre dichas actividades, Barnett
comenta las muertes evitables “por consumo de drogas, alcohol y
accidentes; estos últimos producidos muchas veces por uno o la suma de los dos
primeros”.
Otro dato interesante es que el
mayor número de estas muertes se produjo especialmente en la década de los 70,
mientras que a finales de los 80 no hay ninguna. “Quizá se deba a que a
mediados de los 80 se mejoraron los tratamientos por sobredosis de heroína, por
ejemplo, o a que hay un cambio en la tendencia musical pasando de la supremacía
del hard rock y su estilo al límite, al pop, con su aire más tranquilo”
,
señala Barnett.
“Con esto no se puede
generalizar, pero es cierto que a estas edades tempranas somos más vulnerables,
más inocentes y, de repente, nos encontramos en medio de la fama instantánea,
es una vida difícil de llevar”,
explica Barnett.
Richey Edwards
Y para dar más peso a sus
palabras, recuerda al desaparecido guitarrista y letrista de Manic Street
Preachers, Richey Edwards: “Llega un punto donde no puedes actuar más como
un ser humano. No puedes levantarte de tu cama, no puedes… hacerte una taza
de café sin algo malo sucediéndote o que tu cuerpo esté demasiado débil para
caminar. La atrocidad y el aburrimiento van de la mano”.
El caso de Richey Edwards es
especial, cuando tenía 27 años salió un día de su hotel en Londres a las 7 de
la mañana y nunca más se supo de él.
Pero eso, es otra historia.
Si te ha gustado ese post, nos
encantaría que lo compartieras.

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *