Mi crítica de De repente… Un tranvía sobre el tejado de zinc caliente

De Repente Un tranvía
Los que amamos el teatro amamos, inevitablemente, la obra de Tennesee Williams. Quizás no habéis tenido la suerte de ver sobre las tablas ninguna obra de Williams, pero sus adaptaciones al cine son excelentes. ¿Quién no recuerda a Elisabeth Taylor y Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc caliente, o al Marlon Brando de Un tranvía llamado deseo o Montgomery Clift y Katharine Hepburn en De repente el último verano? Las obras de Tennessee tienen un denominador común: la ambiguedad sexual de sus protagonistas masculinos. 
Cuando me enteré de que Luis Escobar (alter ego de Didi Escobart, y alter ego también de Diossa, o viceversa porque a estas alturas yo ya no sé quien es el alter ego de quien, que parece esto la santísima trinidad), autor de textos que suponen un referente dentro de la cultura LGTB patria, había escrito una comedia cuyo título era una especie de “batiburrillo homenaje” a Tennessee Williams, supe que me iba a encantar. Y cuando vi que el personaje principal lo interpretaba el propio Luis Escobar ya estaba garantizada la calidad de la pieza, porque este chico pone tanto empeño en todo lo que hace que no me cabía duda de que la cosa merecía la pena.

La producción de PerfiladorDeOjosLíquido De repente… un tranvía sobre el tejado de zinc caliente, es una comedia de esas que provocan la carcajada más que puntual y la sonrisa permanente del público. Dirigida por Andrés Alemán (Solitarias de estreno, Las nueve y cuarenta y tres) y con Amanda Cano dándole la réplica a Luis Escobar, la comedia es un claro homenaje en clave de parodia a La gata sobre el tejado de zinc caliente con un Brick que aquí se llama Pepe y una Maggie que se llama Paca. Todo muy español, y todo muy actual, porque Paca y Pepe no solo dan risa, también producen cierta sensación de ternura con ese humor agridulce como los rollitos de primavera que caracteriza siempre el trabajo de Escobar. 
Escenario De repente un tranvía
Pepe es un actor en paro y Paca, su pareja desde hace cinco años, es la mujer que le mantiene con su trabajo de enfermera. La obra comienza con una escena doméstica mientras Pepe prepara su próximo casting. No, casting no, audición, que es para un musical. Así arrancan 85 minutos de discusiones, sorpresas, mentiras y cintas de vídeo… ¡De vídeo porno! 
Y ya deberíais saber a estas alturas de la película que no me gusta desvelar los argumentos de nada, así es que os recomiendo mejor ir a ver lo que se cuece todos los sábados de enero en la sala Azarte de Madrid, a las 23.00.  

LO MEJOR: Amanda Cano es todo un descubrimiento, y actúa como la antagonista perfecta de un Luis Escobar que borda su papel de loser caradura. 
LO PEOR: Se hace corto, se queda una con ganas de seguir riendo un rato más. 😊

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

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