Mi crítica de La bailarina, de Stéphanie di Giusto

La bailarina

La bailarina es una película lesbófoba dirigida por Stéphanie di Giusto y que se presentó hace poco en el Festival de Cannes. Está película dice ser una “adaptación libre” de la novela de Giovanni Listo titulada Loïe Fuller, bailarina de la Belle Epoque. No he leído dicha novela, así es que no sé si el autor de esta falacia es dicho novelista o la directora de la película de la que os quiero hablar.

Loïe Fuller fue una bailarina autodidacta considerada la creadora de la danza moderna. Nacida en un pueblo de Illinois en 1862, de madre americana y de padre latino (no se sabe si era cubano o mexicano), empezó en el teatro de variedades y en la ópera como cantante y actriz, y no estudió danza hasta 1889, cuando viaja a París y estudia el can-can y otras danzas del vodevil.

La película nos cuenta como esta chica abandona Estados Unidos tras la muerte de su padre francés (ahí empiezan las falacias, que no terminan aquí), gracias al dinero que roba a un señor que luego se convierte en su mecenas y amante. Este señor, que no existe, es un conde adicto al éter que se dedica a ir de putas y drogarse con un pañuelito. No sé de quién ha sido la idea de inventarse a este personaje, que ni es real ni lo parece. Es una especie de caballerete decadente francés que al final muere de mala manera porque es un atormentado y un pijo. El caso es que se han sacado a este personaje de la manga para contarnos que Loïe Fuller no era la lesbiana que ella misma dijo que era y que todas sabemos que fue. La mujer, que fue amante de otra bailarina llamada Gabrielle Bloch durante treinta años, de pronto solo tiene sexo con el conde drogadicto y a la tal Gabrielle nos la muestran como una secretaria, amiga o whatever.

Durante la cinta asistimos a los primeros pasos de Loïe antes de ser conocida con su espectacular número de “danza serpentina” que causó furor en el Folies Bergère de París. En su espectáculo, ondulaba los cientos de metros de seda de su vestido transparente con unas extensiones de palo que la hacían parecer una flor, o una mariposa. Es lo único por lo que merece la pena ver esta película, por su plasticidad. Loïe entrenaba a diario para estar tan musculada como un descargador de muelles y poder ejecutar sus danzas, terminando exhausta. No cuentan en la película sus inventos en química, sabido es que patentó una serie de compuestos químicos para producir efectos especiales de color sobre su ropa, y utilizó por primera vez sales luminiscentes para crear trucos de iluminación. Tampoco cuentan que entre sus amistades se encontraban Pierre y Marie Curie, ni que su danza cautivó a poetas, pintores, escritores de la época, reyes y reinas. No cuentan que enamoró a la reina María de Rumanía, con la que tuvo un romance muy sonado que fue portada de la prensa del momento. 

Loïe fue una pionera de la danza moderna. Preparó el terreno para los próximos bailarines como Isadora Duncan (interpretada en el film por Lilly-Rose Depp), con la que tuvo una relación tormentosa que la otra aprovechó para medrar en el mundo de la danza. En la película solo se sugiere que hubo algo entre ellas, se dan un beso y un magreo, y para de contar. Lo dejan todo en el subtexto y a la imaginación del espectador.

Y os digo una cosa: que no se vosotrxs, pero yo estoy del subtexto hasta el coño. 
LO MEJOR: Los bailes de Loïe Fuller son una divinidad.
LO PEOR: Es una pena que una película que se inicia con la leyenda “basado en hechos reales”, te haga sentir estafada de esta manera. Si la directora se hubiera limitado a contar la vida profesional de Loïe Fuller, una sabe a qué atenerse, pero no había necesidad de inventarse a un maromo para reafirmar la heterosexualidad de la Fuller. 
OVEJA ROSA EN SUBTEXTO.




La Bailarina se estrena el 4 de noviembre de 2016 en los mejores cines de España.

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

Comments

  1. Anónimo says:

    Vi la película y no me la creí.
    1) Si se supone que era la biografía, o "basada en hechos reales" como dicen al inicio de la película, me engañaron. Loïe Fuller fue una gran bailarina impulsara de la danza contemporánea y que rompió con la obligatoriedad de la heteresexualidad, manifestando abiertamente su deseo sexual hacia las mujeres.

    2) No me creí que una joven valiente, decidida y luchadora por lo que cree, se deje violar sin más. Me pareció una provocación visual gratuita y machista ya que esa actitud no se corresponde ni se explique con la evolución del personaje.
    O sea, una película lesbofobica y machista.

  2. […] el sentido inverso. Ya lo comprobamos hace poco con la película La Bailarina, de la que hablamos AQUÍ. ¿Curioso, […]

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