Mi crítica de La Chica del Tren, de Tate Taylor

Póster la chica del tren

El best seller La chica del tren, de la británica Paula Hawkins, ya tiene su película. Grandes novelas han muerto en la gran pantalla, y otras tantas han superado al libro con creces. Como yo no he llegado a leer la novela, no puedo deciros que ha pasado esta vez, eso lo dejo a las lectoras de best sellers, que sé que sois muchas.   Los derechos de la película se compraron meses antes de su publicación, por lo visto es una novela muy cinematográfica y ese fue el secreto de su éxito con 11 millones de copias y varios meses en lo más alto de las listas internacionales de los más vendidos.

La película me ha gustado. Tate Taylor traslada la acción a Estados Unidos y nos regala esta historia de tren con una protagonista, Rachel (Emily Blunt), que se pasa la película bañada en vodka y en llantos. Hawkins describe a Rachel como “alcohólica estéril, divorciada, casi una sin techo”, también dice que tiene sobrepeso, pero eso en la película no sale, que ya sabemos que Hollywood también es gordófobo, entre otras cosas. Una frase de Cathy, la compañera de piso de Rachel, define perfectamente la situación de la protagonista: “Facebook y una exmujer borracha no son una buena combinación”.
Emlily Blunt y Laura Prepon

Rachel mantiene una rutina diaria consistente en viajar desde su triste habitación en New York, donde comparte piso con una Laura Prepon (Cathy) que parece recién llegada de OITNB, a un barrio residencial lleno de chalecitos de estos que son tan típicos en las películas americanas. La chica ocupa el tiempo del viaje en ahogar sus penas en vodka, dibujar en su cuaderno, y espiar la vida de su exmarido (Justin Theroux), que vive en su excasa (convenientemente visible desde el tren), con su examante (Rebecca Ferguson), que es ahora la madre de su hijo. Rachel también se entretiene espiando a los vecinos del ex: una parejita perfecta que pasea su amor por los jardines de su finca.  Un día cualquiera, Megan (Haley Bennett), la vecina perfecta, desencadena la tragedia y pasan una serie de cosas que envuelven a Rachel en un juego en el que ni ella misma sabe que pieza representa porque, para variar, el tema le pilla borracha.

la chica del tren

La película recuerda a La ventana indiscreta, de Hichcock, pero sin llegar a la calidad de aquella. El director Tate Taylor traduce el clima sombrío que la historia requiere y los juegos temporales de las tramas entrelazadas, y se luce sobre todo en la dirección de las actrices Blunt y Bennett, que bordan sus respectivos papeles. Una sale del cine con sensación de desasosiego y mal rollo, porque la película tiene un fondo duro que cuesta asimilar, sobre todo la historia de Megan, que no os pienso contar.

LO MEJOR: Emily Blunt hace muy bien de mujer abandona, con baja autestima y alcoholizada. Da penita. 
Ah, y que sale Laura Prepon y la película se convierte en apta para Ovejas Rosas instantáneamente.

LO PEOR: El final es demasiado melodramático y de culebrón, para mi gusto.


 



LA CHICA DEL TREN SE ESTRENA EL 21 DE NOVIEMBRE EN LOS MEJORES CINES DE ESPAÑA.

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

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