Mis impresiones de “La noche de las tríbadas”

Hace unos días fui al teatro Kamikaze a ver una obra que había despertado en mi un gran interés. Escuché hablar de ella en diferentes lugares y todos los mensajes que me llegaron fueron muy positivos. Cada vez tenía más curiosidad y por qué no reconocerlo, la noche y las tríbadas fueron grandes reclamos para mí. Así que cuando me propusieron ir a verla no quise negarme. 
Escenario Foto de @LaOvejaRosa
Al entrar en la sala no pude evitar pararme un segundo a mirar todas aquellas cajas que componían el decorado de fondo. Eran muchas cajas y todas colocadas de una forma tan anárquica que provocaron en mi cierta desazón y consiguieron agobiarme. Aquello no era más que un presagio de lo que estaba por llegar. 
Desde el principio de la representación la intensidad se apoderó de la sala y los asistentes comenzamos a formar parte de la obra. De ello se encargaron bien los actores y la puesta en escena, que no pudo ser más acertada. Iban y venían, entraban y salían por la puerta lateral y de repente aparecían en medio del patio de butacas para intercambiar impresiones y desahogos. 
La noche de las tríbadas
En esta obra nos cuentan la historia de cómo Strindberg (Jesús Noguero), un afamado dramaturgo de finales del siglo XIX, intenta desesperadamente recuperar a la que es su mujer y madre de sus tres hijos, Siri (Manuela Paso), cuando ya prácticamente está todo perdido. Para ello la nombra directora de su nuevo teatro en Copenhague y la convierte en la protagonista de su última obra: “La más fuerte”.

La escena nos sitúa en el primer ensayo de la obra, mientras Strindberg, Siri y Vigo (director de escena pero sobre todo ayudante de Strindberg) esperan a la que será la actriz elegida para acompañar a Siri al frente de la representación.

La situación, que ya era tensa, se convierte en un pequeño infierno escénico cuando aparece, de repente, quien parece ser la causante o puede que la consecuencia, de la profunda crisis que viven Strindberg y su mujer. Marie (Miriam Montilla) llega desde el fondo del patio de butacas despacio, para desquiciar a Strindberg y enamorar aún más a Siri. 

Strindberg, que durante toda la obra se alza como un gran defensor de la mujer ve como poco a poco se desarman todos sus argumentos, porque al final lo que quiere y desea es que su mujer no sea independiente, no quiere que triunfe en los escenarios y no quiere, en definitiva, que sea nada sin el. Y cuando ella, que se ha puesto al mundo por montera, le dice que no piensa seguir ni un minuto más a su sombra ni a la de ningún hombre, él pierde todos sus argumentos y solo encuentra el camino de la violencia.

A lo largo de la obra vemos como Strindberg se desespera mientras pierde a su mujer. Incluso en ocasiones vemos como se desespera porque en realidad, siente que está perdiendo a todas las mujeres. Y siente que todas ellas, que deberían estar rendidas ante él y ante hombres como él, comienzan a elegir libremente cómo vivir y con quién hacerlo. 

Esta obra no dejará indiferente a nadie, tanto por el contenido como por la forma. Destaco el trabajo de Daniel Pérez Prada, que en su papel de Vigo es el reflejo perfecto de cómo un hombre virgen e inmaduro se va convirtiendo poco a poco en un Strindberg más. 
Dirigida por Miguel del Arco, La Noche de las Tríbadas se representa en el teatro Kamikaze hasta el 8 de enero dentro del ciclo Femenino Plural.

¿Has probado a apagar y volver a encender? 😉

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