La violencia sexual contra las mujeres, en cifras

Hoy se conmemora el Día Contra la Violencia de Género y me gustaría daros algunos datos sobre violencia sexual. Lo más preocupante es el hecho de que a nuestros gobernantes se les llene la boca de buenas palabras contra la violencia machista y que, sin embargo, se asignen más recursos para material de oficina (152 millones de euros en 2017), que para luchar contra esta lacra (31,7 millones).

Más agresiones, menos recursos.

Tan solo 9 de las 17 comunidades disponen de recursos públicos para víctimas de violencia sexual de género y no hay un solo centro estatal de emergencias especializado

Diez organizaciones piden que la violencia sexual sea considerada violencia de género a todos los efectos y que se incorpore la educación en esta materia en el curriculum escolar

Los 2,7 millones de euros que se anunció el pasado febrero que serían transferidos a las comunidades autónomas para asistencia a víctimas de violencia de género, supone menos de lo que se gasta sólo el Ministerio de Fomento en seguridad privada cada año y poco más del doble de lo que cuesta subvencionar la cafetería del Parlamento (950.000€).

Vamos con las estadísticas, que son espeluznantes:

En el segundo trimestre de año 2017, 40.366 mujeres aparecen como víctimas de violencia de género, lo que supone un incremento porcentual del 20,7% en la variación interanual, ya que en el segundo trimestre de 2016 las mujeres víctimas de violencia de género fueron 33.440.

Cada semana se registra al menos el asesinato de una mujer a manos de su pareja o ex pareja y casi 1.000 han muerto a manos de sus parejas o exparejas en los últimos 15 años.

Dentro de la violencia de género, un capítulo aparte merece la violencia sexual. Estos días se celebra el Pamplona el juicio sobre la violación en grupo de una chica por parte de unos elementos que se autodenominan “La manada”. Pero tenéis que saber que víctimas como la de “La Manada” se cuentan por miles: 7.240 mujeres fueron víctimas de delitos contra la libertad sexual en España en 2016, 417 más que el año anterior, según los datos del Ministerio del Interior. Y estamos hablando de agresiones denunciadas, que se estima que suponen apenas un 10% de las totales. La falta de datos contribuye a ocultar aún más el problema.

Este aumento de cifras choca con el pasotismo de nuestros gobernantes: solo 9 de las 17 comunidades autónomas españolas disponen de recursos públicos para víctimas de violencia sexual de género (Andalucía, Madrid, Extremadura, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Valencia). Y no hay un solo centro público de emergencias (24h/7días) especializado en situaciones de violencia sexual de carácter estatal. En algunas de las regiones los servicios no están garantizados, sino que son iniciativas privadas dependientes de subvenciones públicas. Este es el caso de CAVAS, la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, que este año no cuenta con subvención. Esta situación genera desigualdad territorial y no garantiza estándares en todo el Estado.

Si con todo esto teníamos poca ayuda, la violencia sexual está excluida de la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta situación deja a las supervivientes o potenciales víctimas en una situación de desprotección e indefensión jurídica. A esto se añade que el abordaje de las violencias sexuales no suele tener en cuenta a los grupos más vulnerables y sus especiales necesidades: niñas, jóvenes, mujeres transexuales, mujeres mayores, migrantes –en especial aquellas en situación administrativa irregular–, empleadas de hogar, mujeres con discapacidad, con problemas de drogodependencias o las que han perdido su hogar.

¿Y en Europa?

La violencia sexual es una de las manifestaciones de la violencia de género más extendida e invisible. Ocurre tanto en el entorno familiar como en el espacio público, y a cualquier edad: 1 de cada 3 mujeres han vivido situaciones de violencia física y sexual en todas las regiones del mundo, incluida Europa Occidental. 3,7 millones de mujeres en la Unión Europea han experimentado alguna forma de violencia sexual (datos de Agencia Europea de Derechos Fundamentales, 2014).

El Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y la Violencia Doméstica, conocido como Convenio de Estambul, exhorta a los Estados parte a establecer medidas para la prevención, protección y reparación de las mujeres, niños y niñas víctimas de violencia sexual, así como a la persecución de dicha violencia. Aunque está vigente en España desde el 1 de agosto del 2014 y es de obligatorio cumplimiento, se desconocen las medidas que se están llevando a cabo para su implementación. O sea, que no se está haciendo nada, hablando claro.

Las diez organizaciones de las que os hablaba anteriormente, entre las que se encuentra la FELGTB, y que firman  este comunicado son las siguientes:
Médicos del Mundo, Alianza por la Solidaridad, Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos (AIETI), Creación Positiva, Federación Estatal de Lesbianas Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE), Fórum de Política Feminista, Fundación para la Convivencia Aspacia, Haurralde Fundazioa, Red de Mujeres de América Latina y Caribe (Red Latinas).

Y piden:

· La incorporación de la violencia sexual en la legislación actual y futura sobre violencia de género, respondiendo al art 36 del Convenio de Estambul, vinculante para los Estados que lo han ratificado como es el caso del Estado Español.

· Responder a la recomendación general 19 del Comité CEDAW respecto a la atención a la trata, explotación sexual y turismo sexual.

· Que la educación sexual esté presente en el currículum escolar de todos centros educativos como una herramienta preventiva imprescindible de la violencia sexual.

· Formar adecuadamente en estas materias a los ámbitos jurídico, policial, social y sanitario.

· Dotación económica necesaria para la lucha integral contra la violencia hacia las mujeres, acorde con la dimensión del problema.

Desde La Oveja Rosa, nos unimos a estas peticiones y esperamos que se atiendan para poder vivir en igualdad real y sin miedo a ser asesinadas.

@LaOvejaRosa es una tuitera, youtuber, escritora, bloguera, community manager y artista polifacética, feminista y lesbiana nacida en Madrid.

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